“Eterno Amor”
Mañana me levantare, y haré algo distinto. No iré a trabajar y entre los quehaceres, recogeré a mi madre y me iré con ella al paseo de la vida, al del amor eterno. Caminaré a la florería, comprare un ramo de flores, y así una vez más y entre tantas flores podré ver a la mujer más bella del mundo. “Así sucedió.” Luego de un largo y muy ameno día, el cansancio venció mi energía. Me sentí agotado, algo distinto y como nunca antes.
Sin más esperar y perturbado por la ansiedad de conocer sobre ese cansancio y agotamiento que sufría, visito al doctor. Al parecer, nadie ni nada lo haría conmover, incluso, ni las pocas horas que le quedaban de vida. Para él, lo más importante había sido el haber podido pasar el día más hermoso de su vida al lado de su madre y haber conocido la mujer más linda que sus ojos habían visto. El joven, sufría de una gran enfermedad; sus horas estaban contadas, tenía cáncer.
Al cabo del tiempo y luego de notar aquella muchacha de la florería, que la visita de ese joven no era la misma, curiosamente se acerco a su madre y pregunto. Ella cabizbaja, con un ramo de flores en mano y asediada por un profundo dolor, contesto: ‘mi hijo?, murió ayer’. Aquí estoy en labor de madre, recordando la vida, sumergida en la esperanza de un eterno amor.
Autor: Alexis Nazario Steyners
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